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Puntos Clave del Control de Calidad en la Producción de Ladrillos

Puntos Clave del Control de Calidad en la Producción de Ladrillos


Para garantizar una calidad constante de los ladrillos, el primer paso es controlar las materias primas y el proceso de dosificación. La tierra o los materiales utilizados para la fabricación de ladrillos deben mantener una composición y un contenido de humedad estables. Cada vez que se mezclan los materiales, se debe verificar su nivel de humedad; idealmente, deben aglutinarse al apretarlos con la mano, pero desmoronarse al caer, y se deben evitar las impurezas grandes. Si la fórmula incluye cemento, arena u otros materiales, deben mezclarse en una proporción predeterminada y de forma minuciosa. Esto es fundamental para garantizar una calidad constante durante todo el proceso.


La etapa de moldeo es fundamental para el control de calidad. La presión y el tiempo de mantenimiento de la prensa de ladrillos deben ajustarse adecuadamente en función del contenido de humedad de las materias primas. Una presión insuficiente dará como resultado ladrillos sueltos y débiles; una presión excesiva o un tiempo de mantenimiento inadecuado pueden provocar fácilmente grietas internas. Los operarios deben inspeccionar periódicamente los ladrillos prensados, observando su apariencia para verificar que tengan bordes y esquinas intactos, superficies lisas y un peso dentro del rango normal. Se pueden cortar periódicamente varios ladrillos para comprobar su densidad interna y la ausencia de huecos.


El curado posterior y la inspección final son igualmente indispensables. Los ladrillos en bruto húmedos deben secarse de forma natural en un ambiente bien ventilado, alejados de la luz solar directa y la lluvia, para evitar el agrietamiento causado por un secado desigual. Antes de salir de fábrica, los ladrillos terminados deben someterse a una inspección visual y los productos defectuosos con defectos evidentes, deformaciones o grietas deben rechazarse. Si es posible, se pueden realizar pruebas de resistencia sencillas, como dejar caer o soportar peso sobre algunos ladrillos, para verificar si cumplen los requisitos de uso. Registrar los resultados de la inspección en cada etapa ayuda a detectar rápidamente los problemas y a mejorar continuamente el proceso de producción.