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Optimización del proceso de fabricación de ladrillos: Control coordinado de la proporción de materia prima y los parámetros de moldeo

Optimización del proceso de fabricación de ladrillos: Control coordinado de la proporción de materia prima y los parámetros de moldeo


La clave para optimizar la fabricación de ladrillos reside en coordinar la dureza de la materia prima con la fuerza de prensado de la máquina. En primer lugar, la proporción de materia prima determina la plasticidad del ladrillo en bruto. El contenido de humedad de la tierra o arena debe ajustarse al nivel adecuado, idealmente formando una bola al apretarla con la mano, pero desmoronándose al caer. Si está demasiado seca, será difícil moldearla durante el prensado y el ladrillo en bruto se desmoronará fácilmente; si está demasiado húmeda, se deformará fácilmente después del prensado y será más propensa a agrietarse durante el secado. Al mismo tiempo, la distribución del tamaño de partícula en la materia prima debe ser razonable. El polvo fino hace que el ladrillo sea más denso, mientras que una cantidad adecuada de partículas gruesas puede aumentar la resistencia y reducir la contracción.


La presión y el tiempo durante el moldeo son otro factor crucial. La presión de la máquina y el tiempo de mantenimiento deben ajustarse según el estado real de la materia prima. Para materias primas con alto contenido de humedad o alta viscosidad, la presión puede reducirse adecuadamente y el tiempo de retención puede extenderse para permitir que la humedad y el aire escapen, evitando grietas internas en la pieza bruta del ladrillo. Para materias primas más secas, se requiere mayor presión para lograr un resultado compactado. El principio general es encontrar la presión mínima necesaria para lograr la máxima densidad de los ladrillos, asegurando al mismo tiempo un moldeado estable y evitando astillas o roturas. Esto garantiza la calidad, reduciendo el desgaste de la máquina y el consumo de energía.


En definitiva, un buen proceso requiere un ajuste preciso en la práctica. Se recomienda realizar pruebas con lotes pequeños antes de la producción en masa. Con una proporción fija de materia prima, pruebe diferentes parámetros de presión y tiempo para prensar un lote de ladrillos. Luego, monitoree y registre su rendimiento durante el proceso de secado y curado, comparando qué grupo de ladrillos tiene la mayor resistencia final y menos grietas. Mediante esta comparación, encuentre la "combinación ideal" que mejor se adapte a sus materias primas específicas, logrando así una producción continua estable, eficiente y de alta calidad.