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Análisis del proceso productivo del ladrillo: control de calidad desde la materia prima hasta el producto terminado.

Análisis del proceso productivo del ladrillo: control de calidad desde la materia prima hasta el producto terminado.


Producir un ladrillo calificado es un proyecto sistemático entrelazado. El control de calidad no se trata sólo de la inspección final, sino que abarca cada paso, desde las materias primas hasta los productos terminados. Para garantizar una calidad estable, debemos comprender firmemente los puntos de control de los siguientes cuatro vínculos principales.


1. Materia prima y control de proporciones: estableciendo el “gen” de la resistencia

Esta es la base para determinar la calidad intrínseca de los ladrillos, y el control de origen es crucial.


Puntos de control:


Materias primas estables: Las especificaciones y fuentes de cemento y áridos (arena, polvo de piedra, escoria, etc.) deben ser relativamente fijas. Es necesario inspeccionar brevemente las materias primas que entran en fábrica para evitar el uso de cemento húmedo y aglomerado o arena con excesivo contenido de barro.


Dosificación precisa: pese o mida estrictamente según la fórmula exitosa. El cemento es el "pegamento" de la resistencia y debe usarse en cantidades suficientes y precisas. El tamaño de las partículas de los áridos debe adaptarse adecuadamente.


Humedad moderada: la cantidad de agua agregada es el parámetro central del proceso. Si hay demasiada humedad, los ladrillos quedarán blandos, fáciles de deformar y fáciles de agrietar más tarde; si hay muy poca humedad, los materiales estarán secos y esparcidos, y los ladrillos no estarán compactados. El objetivo es que la mezcla "se forme una bola cuando la sostienes en la mano y se extienda cuando golpeas el suelo".


Revuelva bien: asegúrese de que todos los materiales, especialmente el cemento y el agua, se mezclen uniformemente en la batidora, sin grumos secos ni colores desiguales.


2. Control de formación y supresión: dar forma a un “cuerpo” denso

El proceso de conformado le da al ladrillo su forma y densidad inicial, lo que afecta directamente la resistencia del producto terminado.


Puntos de control:


Llenado uniforme: La cantidad de mezcla que se vierte en el molde cada vez debe ser estable, suficiente y distribuida uniformemente. Si hay menos material, los ladrillos no estarán llenos, y si hay demasiado material, la presión será anormal.


Garantía de presión y tiempo: Asegúrese de que la presión de moldeo (o fuerza de vibración) proporcionada por el equipo sea suficiente y mantenga un tiempo de presurización/vibración suficiente. Si la presión es insuficiente o el tiempo demasiado corto, el interior de los ladrillos se aflojará, lo que es la causa directa de la mala resistencia.


El molde está en buenas condiciones: el molde debe estar limpio, no deformado e instalado con precisión. Los moldes desgastados o sucios pueden provocar dimensiones inexactas de los ladrillos, superficies rugosas y falta de bordes y esquinas.


3. Gestión y control del mantenimiento: lograr el “crecimiento” de la fuerza

Este es el eslabón más crítico pero que más fácilmente se pasa por alto, donde se "desarrolla" la resistencia máxima del ladrillo.


Puntos de control:


Reposo inicial: Los ladrillos húmedos formados deben descansar sobre la plataforma durante un período de tiempo suficiente (generalmente más de 12 a 24 horas) y luego moverse después de que hayan ganado resistencia inicial para evitar la deformación.


Hidratación y curado (núcleo): Después de reposar, los ladrillos deben trasladarse a un área de curado protegida del sol y del viento, y el ambiente debe mantenerse húmedo (por ejemplo, cubriéndolo con láminas de plástico y rociando agua). Esta etapa tarda al menos 5-7 días para asegurar una hidratación suficiente del cemento. Está estrictamente prohibido exponerlo al sol o al viento fuerte, de lo contrario provocará grietas en la superficie y una grave falta de resistencia interna.


Apilamiento estándar: al apilarlos en la última etapa de mantenimiento, deben estar limpios y estables, y continuar evitando la lluvia y la exposición.


4. Inspección de procesos y registros: establecer “archivos” rastreables

La inspección y el registro sistemáticos son la base para identificar problemas y realizar mejoras continuas.


Puntos de control:


Inspección de muestreo del proceso: los ladrillos húmedos se seleccionan aleatoriamente a intervalos regulares para verificar la uniformidad del tamaño, el peso y la apariencia. Realice pruebas de resistencia simples (como golpes, carga) en los productos terminados curados.


Guarde la muestra para comparar: fije una fórmula exitosa y procese como una "muestra estándar" y realice un análisis comparativo cuando la calidad fluctúe.


Registro de parámetros clave: simplemente registre los lotes diarios de materia prima, el volumen de adición de agua, el clima, las medidas de mantenimiento, etc. Una vez que ocurre un problema, estos registros son las pistas más valiosas para rastrear la causa.


En resumen, el control de calidad de la fabricación de ladrillos es un circuito cerrado completo: las materias primas estables y las proporciones precisas son el requisito previo, el moldeo y la densidad suficientes son la base, y el mantenimiento científico y paciente es el alma que determina la resistencia final. Al comprender los tres núcleos de "proporciones precisas, presión suficiente y buen mantenimiento" y complementarlos con inspecciones de proceso, se puede garantizar sistemáticamente que cada lote de ladrillos sea fuerte, regular y duradero, estableciendo así una reputación confiable en el mercado.